Posteado por: Yamil Domínguez | julio 6, 2010

“¿Buena fe o malas intenciones?”

Escrito por: Yadaimí Domínguez

Desde el lunes 14 de junio,  comenzó a visitar a mi hermano en el hospital del Combinado del Este, un Coronel del Ministerio del Interior (MININT) que, según él, se nombra Lázaro Díaz Martín. Los detalles de la primera conversación que sostuvieron, no los revelaré, dado a que Yamil dio su palabra que no se publicaría.

Las visitas de este oficial continuaron. Su insistencia en que mi hermano tome yogurt, jugo, leche o helado “parece” ser su objetivo, aunque no por ello, deja de crear dudas. Ni Yamil, ni nosotros como familia, confiamos en las buenas intenciones de los oficiales de este órgano. ¿Qué pretende este señor con su petición? La Revisión de la causa #11/2008 del Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana, por la que fue injustamente sancionado mi hermano, es un derecho que le asiste como ciudadano y como DERECHO en toda la magnitud de esta ciencia jurídica. Mientras no se cumpla su exigencia, él no pretende deponer su protesta pacífica.

Este Coronel que, al presentarse ante Yamil, le dijo que lo viera como a su padre, fue capaz de insinuarle que abandonara esa posición, para de esta manera, situarlo en mejores condiciones carcelarias y, por su ciudadanía estadounidense, no necesariamente tenía que cumplir la condena de 10 años de privación de libertad en Cuba, sino que a los 5 años, se podía ir con la libertad condicional. ¿Qué oferta es ésta para un hombre que no debiera estar sancionado? ¿Qué trata de esconder y teme que se destape con la actitud prolongada de Yamil? Dudo que, en algún momento, este oficial, haya observado a mi hermano como si fuese su hijo, porque un padre no le pide jamás a un hijo que cumpla por un delito que no cometió. Un padre no le pide a su hijo que agache la cabeza y soporte la carga. Un padre nunca le pediría a su hijo que abandone su palabra porque precisamente ésta es la garantía de un hombre.

El  viernes 25 de junio, el coronel volvió a reunirse con Yamil pero, esta vez la “conversación” estuvo mucho más tensa. Dicho oficial le manifestó que con su actitud hostil no iba a pretender doblegar a este gobierno. ¿De qué actitud hostil habla este coronel? ¿Quién dijo que exigir un derecho con razón y con ello justicia, significa doblegar al gobierno?

Yo conservo en papel y digital todos los documentos que aparecen archivados en el expediente de Yamil, así como las cartas y diligencias que hemos estado haciendo a todas las instancias internas desde que mi hermano fue detenido arbitrariamente en un Puerto Internacional, aquel 13 de octubre del 2007. Algunos de los documentos, sobre todo los que expresan la evidente injusticia contra Yamil, aparecen en la página Documentos Legales de nuestro Blog Injusticia Notoria. Señor Coronel no acose más a mi hermano. No se aproveche de las debilidades propias de la condición humana en que se encuentra Yamil para lograr su propósito particular.

Cuando se tiene dominio de lo que se defiende, conoces tus derechos haciéndolos valer y por sobretodo, tienes la verdad en tus manos, entonces no existe espacio para el miedo ni la imposición. Tiemblen aquellos que mienten, tiemblen los mentirosos de quienes son capaces de defender sus convicciones al precio que sea necesario. El caso de Yamil Domínguez es para muchos, una de las mayores violaciones de derechos humanos  en Cuba, en los últimos tiempos.

¿Por qué en lugar de hostigar a mi hermano, no sugiere u ordena una visita de sus familiares con él, quienes no lo vemos desde hace 1 mes?

¿Por qué no ordena gestionar urgentemente el medicamento (NUTRICON) que tanto necesita Yamil y “se agotó en el hospital”?

¿Por qué, dentro de sus posibilidades, que sabemos que las tiene, no interviene en la agilización de los trámites de revisión de la causa?

Con estas acciones, sí se acercaría más a las pretensiones de un padre para con su hijo. Usted puede dar su pequeño aporte para que se enmiende un error judicial y así lograría su afanado objetivo de que Yamil comience a comer.

Hemos andado por caminos empedrados. De confiar y luego decepcionarnos, ya estamos hartos. Por tanto caminamos con cuidado. Sabemos que debajo de cualquier piedra, se esconde un sapo.

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  1. […] Faith of Bad Intentions? Spanish postJuly 6 […]


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