Posteado por: Yamil Domínguez | julio 3, 2010

“Motivo puntual para hacer Justicia”

Escrito por: Yadaimí Domínguez

 Me he propuesto en este post exponer, en materia de Derecho Penal, la injusta condena que recibió Yamil por un delito que jamás cometió y la diabólica intención del Tribunal al dictar una sentencia, ignorando con toda voluntad, las pruebas practicadas que denotan su INOCENCIA.

 En el procedimiento penal cubano existen 19 causales. Quiero detenerme en la CAUSAL 10 por ser la que se ajusta con la causa #11/2008 de la Sala Segunda del Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana en su proceso de Revisión, causa por la que fue procesado y condenado mi hermano a 10 años de privación de libertad.

  La causal 10 plantea lo siguiente:

 “no se ajuste el contenido de la sentencia a las pruebas practicadas durante el proceso o no se hayan apreciado circunstancias que puedan tener influencia en el fallo dictado”.

 Para el análisis de esta causal tuve en cuenta el criterio del DR. Marcelino Díaz Pinillo, Profesor de Derecho Procesal Penal de la Universidad de La Habana. 

 Creemos que esta causal de revisión es una de las más trascendentes en el procedimiento penal ordinario por la carga intrínseca que posee. La cuestión estriba en que el tribunal de instancia al momento de juzgar, y luego al sancionar, ya practicadas todas las pruebas, hace una valoración tal, que el contenido de su sentencia no se ajusta a estas pruebas practicadas, es decir, su valoración lógica de las pruebas es errada, se convierte en ilógica y no fundada, provocando entonces una injusticia

 Por supuesto no es posible que un Tribunal de Revisión llegue a esta conclusión si no tiene en sus manos todos los elementos que conformaron las pruebas y todo el razonamiento que hizo el tribunal de instancia para llegar a su conclusión errónea. De esto se deduce que los tribunales de instancia deben dejar constancia, con toda precisión y exactitud, de las pruebas y razonamientos que hicieron en el caso; ésto debe constar en su sentencia y además, deben constar en el acta del juicio oral. Sin la menor duda, ésta es la única forma de poder determinar si el tribunal de instancia hizo o no, una valoración exacta de las pruebas con que contó.

 Por  la causal que hoy expongo, se puede poner en tela de juicio la valoración que de las pruebas y de la apreciación de las circunstancias hizo el tribunal juzgador, a pesar de que las tuvo en sus manos e, inexplicablemente, resultó una sentencia injusta. Debido a  ésto el Tribunal de Revisión entra a la discusión de la validez o no del resultando probado de la sentencia. La carta de aceptación de visa fiancés de mi cuñada, tramitada por Yamil; el diagnóstico real del mal tiempo, certificado por el Instituto de Meteorología, La Declaración del testigo de tropas guardafronteras que escoltó a mi hermano hasta la Marina Hemingway, el testimonio convincente que realizara Marleny en la vista oral, las contradicciones entre los testigos del fiscal en pleno juicio y otras pruebas objetivas a favor de Yamil fueron elementos con los que el tribunal contó al redactar la sentencia y ninguna de ellas las tuvo en cuenta en su análisis y redacción. ¡Qué injusticia!

 Siempre ha sido esto un tema de gran polémica; la validez absoluta del resultando probado de la sentencia, su intangibilidad. Nunca nuestro legislador, hasta el momento, había aceptado la violación de este principio. Y entonces, nos encontramos que, el legislador acepta este ataque al resultando probado. No es nuestro propósito adentrarnos en esta vieja polémica, sólo señalaremos la importancia que esto implica y algunas de las cuestiones consecuenciales que trae.

 Una primera consideración será la de que si esto se admite en la revisión obviamente habrá que admitirlo en casación, pues se dejaría de ser consecuente con el postulado. El procedimiento de revisión es el último eslabón de la cadena procesal, y no sería lógico que en momentos anteriores no se admitiera esto.

 Por otro lado creo que la cuestión de principio de la invulnerabilidad del resultando probado, o su intangibilidad, no se puede enfocar sólo como un problema teórico y de dogmático jurídica, hay que enfocarlo también como un problema práctico y dialécticamente.  La práctica judicial en los últimos años, y creo que desde siempre, ha demostrado que si el tribunal “ad quem” no puede entrar a valorar y modificar el resultando probado, la justicia puede resentirse.

 Sabemos que esta cuestión acarrea dificultades de todo tipo: inseguridad en los jueces de la instancia, ataque indiscriminado a las sentencias por las partes, grandes esfuerzos para que queden bien plasmadas cuales fueron las pruebas practicadas, etc., no obstante todas estas cuestiones, la práctica judicial así lo aconseja. No se trata de abrir las esclusas y que el agua corra sin control alguno, se trata de abrirlas y dirigir su fluir, estableciendo de manera definitiva y clara la forma y los casos en que procede este ataque al primer resultando probado de la sentencia. Señalar que, cuando el razonamiento lógico lo indica, es necesario y obligado, desde todo punto de vista legal, enmendar el error judicial que se ha producido por la ruptura entre las pruebas practicadas y lo que se plasmó en la resultancia probatoria. Lo importante es obtener sentencias cada vez mejores y con ello, que impere la Justicia.

 Si lo anterior se aplica, tal y como es, entonces la Justicia llegará en la Revisión de la causa #11/2008 y la agonía en la que vive mi hermano y todos nuestros familiares, alcanzará su fin.

 

  

 

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