Posteado por: Yamil Domínguez | mayo 19, 2010

“La información y la mentira”

Escrito por: Yadaimí Domínguez

La impotencia de la información para eliminar la acción, es una desgracia insignificante, siempre que no sea una consecuencia más de la censura, la hipocresía y la mentira.  Es posible que, la misma abundancia de conocimientos asequibles y de informaciones disponibles, excite el deseo de ocultarlos, más bien que de utilizarlos. Podría ser que el acceso a la verdad, desencadene más resentimiento que satisfacción, la sensación de un peligro más que la de un poder.

Los que recogen la información parecen tener como preocupación dominante el falsificarla, y los que la reciben la de eludirla. Los profesionales se muestran tan solícitos en traicionar el deber de informar como los clientes tan desinteresados en gozar el derecho a la información.

Durante todo el proceso investigativo y judicial de mi hermano Yamil Domínguez, la información, aportada por la defensa, ha sido omitida. La sentencia sancionadora, no ajustó su contenido a las pruebas practicadas durante el juicio oral y que, indiscutiblemente,  tienen influencia en el fallo, pero al fiscal y a los jueces les motivó el deseo de ocultar  la información y manejarla, según sus propios intereses.

Abundan más los ejemplos de casos en que se juzga y se decide, se toman riesgos, se hace correr a los demás y se castiga al prójimo, sobre la base de informaciones que saben que son falsas o al menos, sin querer tener en cuenta informaciones totalmente ciertas, de las que se dispone o podrían disponer si quisieran. Hoy, como en otra época,  el enemigo del hombre está dentro de él. Pero, ya no es el mismo: en otra época, ese enemigo era la ignorancia, hoy el enemigo es la mentira.

La mentira, conscientemente empleada como medio de acción, se puso en práctica en la vista oral  y en la sentencia sancionadora del caso de Yamil. La mentira fue una especie de obligación profesional, aunque fuera bajo la forma del secreto. Sin embargo, lo que sucede es que se acostumbran quienes usan las mentiras y esto acaba por disimular la amplitud e influencia de la plaga comprobada.

La privación de la verdad en la causa de mi hermano actuó, en primer lugar contra la integridad física, moral, psicológica y emocional de este hombre, que nunca cometió falta alguna. Pero además, la mentira de quienes están para impartir justicia, que debieran ser JUECES y no siervos, actuó contra la opinión de todos los presentes en el juicio oral y contra la opinión de los que no estaban presentes, pero han tenido acceso a la documentación del caso.

Simón Bolívar dijo: “La primera de todas las fuerzas es la opinión pública”.

Ésa es la razón por la cual los que temen que la opinión pública esté demasiado  bien informada, están interesados en actuar de manera que la primera de todas las fuerzas que pesen sobre ella, sea la mentira.

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