Posteado por: Yamil Domínguez | abril 25, 2010

“La humillación”

Escrito por: Yamil Domínguez

 Ver a los internos comer en bandejas mal fregadas, por no exigir sus derechos o quedarse sin comer, resulta verdaderamente humillante. La falta de detergente y la no circulación de agua, generan entre otras causas la transmisión de enfermedades en este lugar.

 Los recipientes de aluminio (contraindicado según normas internacionales) se sumergen en una vasija plástica con agua y luego pasan a otra idéntica para posteriormente ser reutilizadas por otros reclusos. Al pasar 20 bandejas, el agua es completamente un sancocho como despectivamente se dice en Cuba y Uruguay.  Enfermedades como la tuberculosis, hepatitis, lectospirosis (común en este lugar) y otras proclives en estos tiempos como el virus AH1N1, pudieran convertirse en una pandemia, sólo que esta parte de la población es marginada en cuanto a condiciones higiénicas y atención médica.

 Muchos comemos en potes plásticos personales, asegurando su limpieza mediante el uso del detergente que trae cada familia, pero los funcionarios del gobierno vienen y simulan inspección, requiriendo la comida en bandejas, cuando debieran garantizar primero condiciones humanas. Yo, ante la supuesta y arbitraria decisión, continúo comiendo en mi propio pote. Es obligación de todos exigir nuestros derechos antes de imponernos deberes humillantes no ajustados al más mínimo contexto humano.

 

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