Posteado por: Yamil Domínguez | marzo 4, 2010

“Vivencias y experiencias”

Escrito por: Yamil Domínguez

 

Llegué a los Estados Unidos poco antes de la presidencia de Jorge W. Bush. Estaba preocupado por lo que la prensa cubana hablaba de él. No obstante, yo quería irme aunque fuera para el desierto de África, vivía cansado de respirar año tras año la asquerosa política de la isla, la corrupción de los que profesaban las mismas repugnantes consignas y hacían promesas huecas que nunca se materializaron. Cualquier lugar del mundo donde yo pudiera gritar mis derechos, exigirlos y que se me respetaran,  escoger mi propio futuro económico sin falsas apariencias, así como  educar y guiar a mis seres amados con transparencia, fuera de toda astucia, eran causas más que suficientes para salir del país que me vio nacer.

Si todo lo que se decía en Cuba de los EE.UU era cierto entonces nos esperaba una odisea a mi esposa en aquel entonces, mis hijas y a mí. Solamente llevábamos encima la ropa, los documentos y pasaportes, además de 200 dólares en el bolsillo. Al principio fue difícil, pero con empeño y voluntad logramos salir adelante. Conocí la verdadera democracia donde los ciudadanos eligen directamente a su presidente, el placer de sentir un extremo respeto por mis derechos y los de mi familia, estudié la universidad para obtener mi título de Contratista General, me nacionalicé como ciudadano estadounidense, tuve la oportunidad de invitar a mi madre en febrero del 2005 quien permaneció a mi lado por 3 meses; reclamé a mi hija mayor, reunificándose conmigo en agosto del 2007; en este mismo mes recibí la aceptación de los trámites de visa fiancés para mi futura esposa y ya para esta fecha mi madre y tía materna tenían la documentación lista para visitarme.

Pero, en octubre de ese mismo año fui totalitariamente privado de mis derechos, procesado como un traficante humano bajo un dictamen fraudulento. En los 7 años que permanecí en EE.UU jamás se violaron mis derechos, incluso cuando quebrantaba la Ley aprobada por George W. Bush de visitar la isla cada 3 años. Yo me atrevía a hacerlo utilizando vía Cancún, pero el amor a los míos de Cuba y el deseo de verlos no podía limitármelo nadie. Sin embargo, las autoridades cubanas y los órganos judiciales más que vulnerar mis derechos, desacataron las leyes y la Constitución de la Nación.

Visité en 7 ocasiones este verde caimán. Disfruté en compañía de mi familia de los bellos lugares por su naturaleza y de la hermosa playa de Varadero. Hoy me encuentro en una cárcel por llegar a Cuba evadiéndole a 2 tormentas, sin pensar que al tocar tierra me esperaba la peor de las tempestades.

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