Posteado por: Yamil Domínguez | febrero 14, 2010

¡Qué reine la JUSTICIA!

Escrito por: Yadaimí Domínguez

Hace aproximadamente  1 año, específicamente el sábado 7 de marzo del 2009, se publicó en el periódico Granma (Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba), en su página 5 el artículo: “Amicus presentados ante la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos muestran fuerte respaldo a los Cinco”.  En el mismo aparece como alentadora la actitud de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas al condenar el juicio de Miami de los cinco cubanos, citando el “clima de parcialidad y prejuicio”. Añade también que el Grupo de Detenciones Arbitrarias de la Comisión concluyó que el “juicio no tuvo lugar en el clima de objetividad e imparcialidad que se requiere para cumplir con las normas de un juicio justo.”

Respeto las opiniones y decisiones de cada uno de los grupos de trabajo de la Comisión de Derechos Humanos, así como de la Organización de Naciones Unidas (ONU).  Sin embargo, sería ineludible que esta misma Comisión tuviera conocimiento de algunos de los cientos de casos, incluido el de Yamil, que han sido sancionados en Cuba bajo un juicio parcializado y subjetivo, donde los jueces sancionan por convicción o por orientación. Si se concretara esta posibilidad, convencida estoy que dicha Comisión  arribaría a la misma conclusión del  juicio de Miami.

Cuba reclama la liberación de los Cinco, reclama Justicia para ellos, critica todo el proceso arbitrario al que han estado expuestos, divulga su reclamo y solicita apoyo internacional para que regresen  a su patria, pero ¿cuántos cincos multiplicados hay en cárceles cubanas?¿Cómo podemos reprochar las filtraciones del tejado ajeno, si nosotros ni siquiera tenemos tejado?

En nuestra nación no existe la posibilidad de ser juzgado por un juez independiente y  neutral como ordena el artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El Consejo de Estado tiene la facultad de dar a las leyes vigentes una interpretación general obligatoria para los jueces y emite instrucciones de carácter general a los tribunales, siendo también la última instancia de apelación para determinados delitos, por  lo que no hay duda la total subordinación del Poder Judicial a los intereses del Estado.  Si en Cuba no fuesen de esta manera, donde además los jueces tuviesen cargos vitalicios, entonces no existiesen casos como el de Yamil. Por supuesto, no pongo en duda que en los EE.UU como en cualquier otro país haya procesos injustos. Por otra parte,  si una representación de las Naciones Unidas  en materia de Derechos Humanos visitara sorprendentemente la isla, las celdas tapeadas (para no entrar en detalles) donde permanecen los individuos en el proceso de instrucción (Villa Marista como ejemplo más repugnante), visualizaran todo el proceso “investigativo”  de un detenido hasta llegar al juicio (teatro montado que los familiares y amigos espectadores desconocen que son parte de la obra)  y se adentraran en 5 prisiones, para decir muy poco con respecto a la cantidad de centros penitenciarios que existen en el país, entonces podrán palpar cómo se cumplen todos y cada uno de los artículos de la DUDH, así como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos firmado por Cuba en febrero del 2008.

Sólo deseo pedir, si esta visita se llevara a cabo, que reexaminara el caso de Yamil, el expediente del tribunal sancionador, su Blog, lo entrevistara a él (eso hablaría mucho de sus condiciones humanas), visitara a nuestra familia, amigos y ¿por qué no? a los enemigos. No puedo pedir que vea el juicio porque desgraciadamente para nosotros y afortunadamente para otros, no lo pude grabar. Por último, aspiro a que la Comisión y/o el Relator puedan llegar al Combinado del Este (Prisión de máximo rigor) y no se detengan a observar las oficinas, el comedor para los oficiales ni sus ofertas, tampoco vale la pena ver los reclusos en el terreno ni el botiquín donde se encuentran los medicamentos disponibles. Mis ansias van más allá de estas “simplezas”.  Las galeras con filtraciones en los techos de desechos de los baños del piso superior, las paredes con moho producto de la humedad, la falta de condiciones higiénicas en todos los sentidos, donde cualquier roedor es uno más, el espacio reducido donde permanecen un gran número de reclusos, sin contar los tratos degradantes al que son expuestos muchos de ellos son elementos más significativos.

No sé si deseo más de lo que puede concederse o menos de lo que pudiera otorgarse, pero por sobre todas las cosas, exijo en nombre de mi hermano, de mi familia, de los cubanos y de los humanos que se imponga la Justicia en nuestro caso y en todos los procesos injustos de nuestra tierra y de nuestro planeta.

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