Posteado por: Yamil Domínguez | enero 16, 2010

¿Ser o no ser?

Escrito por: Yadaimí Domínguez

La República de Cuba,  como modelo de Derechos Humanos, debiera cumplir estrictamente todos y cada uno de los artículos que conforman su Declaración Universal (DUDH). Sin embargo, en nuestro caso particular, que no excluyo como único, se ha infringido varios de ellos. La manera en que se ha hecho pasa tan desapercibida para algunos como para otros resulta profesional; quiere esto decir que los desfavorecidos se asombran ante las constantes violaciones del derecho en blanco y negro y los violadores disfrutan de hacerlo como parte de su trabajo o bajo alguna orientación.

En primera instancia debo citar uno de los artículos de la DUDH “menos considerado” por escribirlo de la manera más entendible. El artículo 9 (Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, ni preso, ni desterrado) se quebrantó desde el primer momento en que Yamil arribó a un puerto internacional con toda su documentación en regla y bajo condiciones meteorológicas desfavorables. También se vulneraron los apartados 5, 10, 11 y 15, donde profundizaré en este último.

La ciudadanía de un país o estado se adquiere por nacimiento o por naturalización, generándose deberes y derechos recíprocos. Existen numerosas naciones que no admiten la  doble ciudadanía, siendo Cuba  parte de este grupo y el artículo 32 de su Constitución recoge tal legalidad, citándolo textualmente: Los cubanos no podrán ser privados de su ciudadanía, salvo por causas legalmente establecidas. Tampoco podrán ser privados del derecho a cambiar de ésta. No se admitirá la doble ciudadanía. En consecuencia, cuando se adquiera una ciudadanía extranjera, se perderá la cubana. La ley establece el procedimiento a seguir para la formalización de la pérdida de la ciudadanía y las autoridades facultadas para decidirlo. 

A partir del conocimiento de este renglón, no hay duda alguna de la conversión de Yamil en ciudadano estadounidense, no sólo para los Estados Unidos quien le concedió su pasaporte norteamericano válido para el mundo entero, sino también para Cuba, según lo trazado en la Ley de Leyes. Y en este mismo particular se encuentran cientos de ciudadanos de origen cubano que se naturalizaron de otro país; sin embargo, para viajar a Cuba, ésta le exige el pasaporte cubano. ¿Por qué tal exigencia si dejaron de ser un nacional? ¿Será que el aporte monetario detrás de un pasaporte está por encima de lo plasmado en la Ley magna?

Durante los 2 primeros años de Yamil estar detenido indebidamente, nosotros como familia hemos exigido, además de Justicia, el reconocimiento de su ciudadanía para el tratamiento penitenciario, pues para los trámites jurídicos sí tuvimos que pagar la cifra enorme de 5000 CUC (equivalente a 6500USD) considerándolo como extranjero. Vergonzoso, por decirlo de la manera más cortés, resultaba el desconocimiento del tema por parte de muchos de los miembros del Ministerio del Interior (MININT) con los que dialogamos, mas cuando en su mayoría decían que eran abogados. Algunos, con la intención de confundirnos, tergiversaban la información, planteando que aún Yamil haya adquirido otra ciudadanía no había renunciado a la cubana. ¿Dónde está escrita esta última parte? Si el artículo 32 es muy puntual, ¿por qué desean darle otra interpretación? Además, el procedimiento para la formalización de la pérdida de la ciudadanía se resume al artículo 33 del Decreto Ley 358/1944, aún vigente, el cual señala: – El Ministerio de Estado dispondrá de la instrucción de un expediente para comprobar si un ciudadano cubano ha adquirido otra ciudadanía o tiene doble nacionalidad. De corroborarse las actuaciones anteriores entonces se procederá a declarar pérdida la ciudadanía cubana.-

Me pregunto,  en todo caso  ¿a quién o quiénes le corresponde formalizar la pérdida de la ciudadanía de Yamil y todos los que se encuentran en su misma condición? Si mi hermano trajo consigo su pasaporte norteamericano y además la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana emitió un documento certificando la ciudadanía estadounidense de Yamil, ¿resulta muy difícil corroborar dichas actuaciones?

No fue hasta el 27 de noviembre del año recién concluido que Yamil y otros como él, tuvieron su primer acceso consular. A partir de entonces, las autoridades cubanas decidieron parcialmente cumplir lo estipulado; y digo parcial porque todavía reciben tratamiento penitenciario como cubanos al permanecer en las mismas áreas de éstos, en compañía de reclusos con delitos tan peligrosos como el asesinato y la violación. Mas aún, teniendo en cuenta que en las visitas consulares reciben productos que a los reclusos cubanos se les niega recibir por parte de sus familiares, implicando una diferencia y colateralmente un peligro.

Esperamos JUSTICIA, pero valdría la pena solucionar esta situación no menos importante y urgente.

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Responses

  1. El régimen cubano considera cada uno de los emigrados cubanos como una fuente inagotable de divisas, como una mercadería propia, y los extorsiona y estafa con todo tipo de arbitrariedades y violaciones a sus derechos civiles; cada uno de nosotros hemos sido víctimas de esa maquinaria infernal de pasaportes con el costo mayor del mundo y la validez más ínfima, tarifas consulares mensuales abusivas para el visitante cubano temporal, etc, etc. Me solidarizo con su caso y ojalá que pronto puedan salir de esa Isla-Prisión que es Cuba.


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